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AMISTAD Y TRABAJO: UNA COMBINACIÓN PELIGROSA

29/05/2019

Son muchos los que creen que al estar con amigos se puede aligerar el trabajo y mejorar el compromiso, porque da una sensación de estar juntos en ello, y hasta parece estar muy bien, pero en el ambiente laboral ya existen sentimientos como el egoísmo y la envidia, y si a eso sumamos la amistad, se puede llegar a complicar las cosas.

Si bien los lazos de amistad nos permiten manejarnos con confianza, la cual constituye la base necesaria para que cada parte desarrolle sus funciones sin demasiada necesidad de control y al compartir valores y experiencias facilita la organización o el grupo de trabajo, sin embargo no es nada sencillo, menos si esta amistad se forjó antes de que surgiera la relación laboral o si uno de los dos se convierte en jefe del otro.

Las cosas pueden tornarse muy complejas, y más a la hora de poner límites, hacer que las instrucciones se cumplan, y que aquellos que antes eran amigos y ahora son colaboradores se tomen en serio la retroalimentación o las llamadas de atención. Poner límites es muy complicado porque la amistad y el trabajo son dos esferas diferentes de la vida que se encuentran separadas por una línea delgada que no muchos lo saben manejar ¿Por qué? Porque algunas personas no tienen la madurez para entender que las reglas de la relación ya cambiaron y ante ello, hay que adecuarse.

Es necesario entender la diferencia, en el trabajo arriesgamos más que una cena o fútbol, están en juego nuestro desarrollo profesional, objetivos, nuestro sustento y el de nuestra familia, y es por ello que se debe establecer a tiempo las divisiones o la situación puede salirse de control. Así lo han determinado los consultores de liderazgo al afirmar que uno debe ser capaz de hacer un punto y aparte, hay que evitar el paternalismo, el lado dulcificado, no convertirse en cómplice de un mal desempeño por no saber establecer los límites, uno debe aceptar la honestidad consigo mismo a la hora de tomar decisiones porque van a existir ocasiones donde el trabajo tendrá que importar más que una amistad, ya que no estamos para dar salida a problemas personales, y es por este motivo que es mejor limitar el carácter personal, se puede bromear pero sin olvidar que hay momentos de seriedad necesarios.

En una amistad que llevamos cultivando desde hace mucho tiempo siempre tenemos la intención de ayudar, pero cuando se trata de negocios y empleo, y si lo haces sólo porque es tu amigo, no vendrá nada bueno y por ello se debe tener cautela porque cuando las personas pasan de ser amigos a colegas siempre está presente el egoísmo y la envidia disfrazadas de falsa modestia por el vínculo amistoso.

G.N



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