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Cayó el telón sobre el siglo XX

28/11/2016

Eric Hobsbawm, el notable historiador inglés, escribió aquello muy conocido que el XX fue el siglo corto que comenzó con la primera guerra mundial en 1914 y concluyó con la caída del Muro de Berlín en 1989.

Elhistoriador murió antes de observar cómo el tiempo complementario de ese siglocorto alcanzaba un poco más cien años al extenderse su finalización con lamuerte de Fidel Castro el 25 de noviembre del 2016, justo cuando se cumplíansesenta años de que zarpara el mítico Granma con 82 patriotas cuando laembarcación tenía capacidad sólo para quince pasajeros. Atrás habíaquedado el asalto al Cuartel de Moncada el 26 de julio de 1953, cuando un jovene intrépido Castro se propuso una misión que sonaba a imposible, que llevó alChe -al escuchar el relato increíble de los protagonistas en su exiliomejicano, y con la ironía de un porteño- a increparlo “¿Por qué no se cuentanotra de cowboys?” Fidel no era por entonces marxista. Formaba parte delPartido del Pueblo Cubano o Partido Ortodoxo, cuyo líder Raúl Chibás se pegó untiro en la ingle el 5 de agosto de 1951 y murió el 16 de ese mes.

Castroestaba claro que no iba a ser un actor de reparto de la historia. Detenido yjuzgado pronunció un alegato célebre conocido como “La historia me absolverá”.Portador de convicciones firmes, una anécdota define su personalidad: eldesembarco en Cuba fue traumático al punto que sólo sobrevivieron docecombatientes, separados en tres grupos, que cuando se reagruparon encontraronun jefe exultante que mientras se abrazaba a Raúl afirmó: “Los días de ladictadura están contados”. René Rodríguez, que acababa de llegar exhausto,lo miró estupefacto y le dijo: “¡Ud. está loco.! Aquí los que tenemos losdías contados somos nosotros. “Oye chico, si no te gusta te quedas. Yo voya seguir adelante.”

Erala continuación de su aseveración antes de partir: "Si salgo, llego; sillego, entro; si entro, triunfo". La victoria de la Revolución sebasó en el apoyo de los campesinos, de los sectores estudiantiles de clasemedia en las ciudades, del apoyo de la mayoría de la población, a lo quese sumó la endeblez de una Guardia Civil, lejos de ser un ejército, y el apoyode sectores del poder económico norteamericano, para los cuales el desprestigiodel gobierno del dos veces presidente se había convertido en salvavidas deplomo. Si EE.UU necesitaba sacarse de encima el desprestigio enorme deFulgencio Batista suponiendo que se cambiaba de collar pero no de perro, en laArgentina de 1959, los diarios del establishment identificaban a Batista conPerón y a Fidel Castro con Pedro Eugenio Aramburu, como sucedió en la primeravisita a la Argentina en mayo de aquél año.

Triunfantela Revolución sus primeros pasos intentaron recuperar los resortes básicos deuna economía hasta entonces colonial. La reacción torpe de los EE.UU radicalizóa los triunfadores y luego el bloqueo los llevó a recostarse en la UniónSoviética. La heroica isla de 110.000 kilómetros cuadrados, menos de diezmillones de habitantes, ubicada a 144 kilómetros de territorio norteamericano,soportó la invasión de 1961, la expulsión de la OEA, centenares de intentos deasesinato de Fidel Castro y un bloqueo económico de más de cincuenta años queaún hoy continúa. Producidos entonces la ruptura y el bloqueo, Cuba pasó adepender de la ayuda económica soviética. Eso condicionó su política al puntoque apoyó todos los desaguisados en política exterior de los sucesores deStalin. Pero conscientes los jefes guerrilleros que recluir la revolución en laisla era un camino que impediría superar los límites revolucionarios,fomentaron la guerra de guerrilla, la teoría del foco en todo el continente,realizando en la práctica aspectos de la Revolución Permanente de Trotsky, queparadojalmente estaban prohibidos en Cuba. El error fue aplicar la guerrilla arealidades diferentes como una sola medicina.

Latáctica del foco guerrillero fue en general un fracaso y costó millares devidas, incluso la de su máxima figura Ernesto “Che” Guevara. Conexcepción de Nicaragua, no logró el triunfo en ningún otro país.

Cubarealizo a pesar de las condiciones adversas, avances notables en materia desalud y educación al punto de terminar con el analfabetismo y llegar a cero dedesnutrición, y concretó siempre una solidaridad internacional en la materiacon pocos antecedentes. Sobrevivió a la implosión de la Unión Soviética y aldurísimo periodo especial que fue su consecuencia. Castro afirmó entonces conla precisión que lo caracterizaba: “Navegaremos solos en un océano decapitalismo.” Y las banderas de la salud y la educación siguieronincólumes.

Laforma heroica en que enfrentó al gigante vecino, es un hito en la historia desiglo XX.

Conel triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, el aislamiento total posterior ala implosión soviética empezó a debilitarse. La primavera nacida delsurgimiento de distintos gobiernos populares en América Latina contó con lasimpatía y el apoyo de la Cuba Castrista. Cuando Evo Morales le pidió encircunstancias difíciles consejo a Fidel, éste le recomendó que escuchara y seaproximara a Néstor Kirchner y Lula. Con la fina percepción de un políticonotable y oteando los nuevos tiempos declaró en el 2001: “Hoy no haycondiciones para el socialismo”

Elestrechamiento de las relaciones entre Cuba y la Argentina se dio en el tercergobierno de Perón que rompió parcialmente el aislamiento y con la solidaridad yapoyo cubano a la recuperación de Malvinas. Más recientemente, en lacoordinación con el kirchnerismo del hito memorable del NO al ALCA. Incluso suúltima aparición pública, antes que su salud empezara a desfallecer, sucedió ennuestro país en el 2006, en la Cumbre del Mercosur en Córdoba. El lazoindisoluble con Argentina estaba dado también y especialmente por la figura delChe.

Ycomo la historia nunca tiene una blancura impecable, Cuba mantuvo silencioestridente por las tremendas violaciones a los derechos humanos durante ladictadura establishment militar en Argentina.

Loscontrapesos negativos más los errores propios fijaron un techo a la Revolución,valorada en todo lo conseguido por los que conocieron el país asolado por lasmafias, la prostitución y el juego y la insatisfacción de sectores juvenilesque quieren acceder más allá de derechos básicos fundamentales que loconsideran definitivamente incorporados a sus vidas. Una apertura incipiente ycontrolada ha permitido superar limitaciones aunque persisten otras que tardanen llegar. Aplicar el lema de Ignacio de Loyola: “En una fortalezaasediada, toda disidencia es traición”, tiende a asfixiar mucho más queoxigenar una realidad. No resulta ocioso señalar que Fidel estudió conlos jesuitas.

MurióFidel Castro y con él concluye definitivamente el siglo XX. Era el último delos protagonistas sobrevivientes. Con él se va un líder de los discursos largosy pedagógicos, de una sintonía particular con sus seguidores, un seductornotable, un protagonista central del último medio siglo, incluido el momentomás cercano a una conflagración atómica como fue el conflicto de los misiles,en aquellos días de octubre de 1962 que conmovieron al mundo. Como bienescribió el periodista Eduardo Aliverti: “Murió la contraseñauniversal de la rebeldía. Por eso es inmortal.”

Paraevaluar a la Revolución, es bueno recordar un comentario del escritoruruguayo Eduardo Galeano: “Cuba no hizo la revolución que quiso, sino laque pudo. Es la inmensa distancia entre el sueño, el deseo, y la realidad, lavida…….Sus enemigos no dicen que en gran medida el muro entre el deseo yla realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial,que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarizaciónde la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene unproblema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse. Y nodicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera yde las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamentealegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta. Y susenemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, perotambién fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de estecaballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colegasuyo de los campos de Castilla… Cuba es un raro país que no compite en laCopa Mundial del Felpudo…Es admirable la porfiada valentía de esta islaminúscula condenada a la soledad en un mundo donde el servilismo es alta virtudo prueba de talento… Fidel Castro es un símbolo de dignidad nacional. Paralos latinoamericanos, que ya estamos cumpliendo cinco siglos de humillación, unsímbolo entrañable.”

Su figura, alejada de las pasiones de la contemporaneidad, tendrá la proyecciónhistórica que lo ubica junto a los libertadores del siglo XIX y en líneadirecta con su admirado José Martí. Los que celebran su muerte son demasiadopequeños e infames como para empalidecer su figura. A ellos sí que “lahistoria NO los absolverá.”

TESTIMONIOPERSONAL

En1979, en pleno apogeo de la dictadura establishment- militar estuve enMéjico. Visité la casa de León Trotsky en Coyoacán y luego realicé unextenso itinerario por donde muchos años después se desplazara el ejércitoirregular del Sub-Comandante Marcos. Al llegar a una incipiente Cancún, a ladistancia se podían observar los contornos de Cuba, que entonces estaba máslejos que el fin de la noche oscura de la Argentina. Siete años después, en1986, la emoción y el asombro, me sacudió cuando el comandante de Cubana deAviación, informó: “En quince minutos aterrizaremos en el aeropuerto José Martíde la Habana”. Una vez más, la historia demostraba que escribe derechosobre renglones torcidos.

fuente,:diario registrado-HUGO PRESMAN



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